Soy Carmen, la Abuela Traveler de Mundo Traveler, y Fuerteventura es la isla a la que llevo a mi familia cuando lo que queremos es calma. Tiene playas enormes, cielos abiertos y un interior de pueblos pequeños donde el tiempo parece ir más despacio, que es justo el ritmo que agradecemos los abuelos. Aquí os cuento cómo organizaría unos días de tres generaciones, con planes para que los nietos se diviertan y los mayores vayan cómodos, siempre con sombra, descansos y buena mesa.

Carmen te cuenta
Fuerteventura enseña a los nietos que no hace falta correr para vivir algo grande.
Un día entre animales y jardines en Oasis Wildlife

En La Lajita, en el sur, está Oasis Wildlife Fuerteventura, un parque de animales con un gran jardín botánico de cactus y plantas suculentas. A mis nietos les encanta ir de un animal a otro, y a mí me gusta que haya zonas verdes y rincones para sentarse un rato.
Es un recinto amplio, así que conviene elegir qué ver y no intentar abarcarlo todo en una mañana. Consulta la accesibilidad antes de ir y pregunta por las opciones para desplazarse dentro del parque si hay mayores que se cansan al caminar.
Caleta de Fuste y su paseo junto al mar

Caleta de Fuste es uno de los lugares más cómodos de la isla para una familia grande. Su playa tiene aguas normalmente tranquilas, y el paseo marítimo bordea la costa y llega hasta el pequeño puerto, con el antiguo castillo defensivo que da nombre a la Playa del Castillo.
Es un paseo para hacer a primera hora o al atardecer, con parada en alguna terraza para tomar un zumo o un café. Los niños juegan en la arena y los abuelos miramos el mar desde un banco, que es uno de los mejores planes que conozco.
Betancuria, un pueblo para ir sin prisa

Subir a Betancuria es viajar al corazón de la isla. Fue la primera capital de Fuerteventura y se nota en su iglesia de Santa María, sus casas de piedra y sus calles tranquilas. Es un pueblo pequeño que se recorre en poco tiempo, con alguna cuesta que conviene tomarse con calma.
La carretera que llega hasta allí atraviesa montañas y tiene miradores a los que se llega en coche, perfectos para bajar a estirar las piernas y hacer una foto de familia. Consulta la accesibilidad de los miradores y de los espacios que queráis visitar antes de ir.
Molinos, tradición y la vida de antes
Los molinos que salpican el paisaje majorero son una buena excusa para contar a los nietos cómo se molía el grano para hacer gofio. Para verlo de cerca, el Ecomuseo de La Alcogida, en Tefía, recupera un conjunto de casas tradicionales donde se entiende cómo se vivía en el campo majorero.
A los mayores les trae recuerdos y a los pequeños les parece otro mundo, así que es una visita que da mucha conversación en familia. Consulta horarios, condiciones y accesibilidad antes de ir.
El queso majorero y otros sabores de la isla
No se puede volver de Fuerteventura sin probar el queso majorero, elaborado con leche de cabra y amparado por una denominación de origen. Lo hay tierno, semicurado y curado, a veces con la corteza untada de pimentón o gofio, y es un recuerdo perfecto para llevar a casa.
En la mesa, el cabrito, el pescado fresco, las papas arrugadas con mojo y el gofio son platos que gustan a todas las edades. Para las compras artesanas, buscad cerámica, calados y productos de la tierra en los centros de artesanía y mercadillos de la isla.
Consejos de Carmen
En Fuerteventura el viento refresca y engaña: el sol calienta más de lo que parece, así que protector solar, gorra y agua para todos, y una chaqueta fina para las tardes. Organizad un plan principal por día, dejad las horas centrales para comer y descansar, y guardad los paseos para la mañana temprano o el atardecer. Si queréis un recorrido completo por días, echad un vistazo a Fuerteventura en 5 días en familia.
Y recordad lo que siempre digo: los mejores recuerdos de muchos niños empiezan en un viaje con sus abuelos.

