Soy Lucía, la Mamá Traveler de Mundo Traveler, y Fuerteventura es la isla a la que vuelvo cuando necesito horizonte. Playas enormes, arena clara y mucho espacio para que los niños corran. Es una isla ideal para descansar, siempre que elijas bien dónde alojarte y no te dejes llevar por las distancias. Te cuento cómo lo organizo.

Lucía te cuenta
En Fuerteventura el horizonte es tan grande que hasta las prisas se quedan pequeñas.
Qué zona elegir según tu familia

Caleta de Fuste es mi primera recomendación para familias con bebés: su playa en forma de concha, la del Castillo, tiene aguas generalmente tranquilas, y está cerca del aeropuerto, lo que acorta los traslados. Corralejo, en el norte, tiene más vida, un puerto con salidas a la isla de Lobos y las dunas del Parque Natural a un paso; encaja con familias con niños algo mayores.
En el sur, Costa Calma y Jandía ofrecen playas largas y ambiente muy relajado. Ten en cuenta que en Fuerteventura el viento es protagonista, así que busca zonas resguardadas. Un apartamento con cocina o un hotel con miniclub son, como siempre, grandes aliados del descanso.
Un ritmo de día realista
Las distancias en la isla son largas, así que no intentes verlo todo. Una salida por la mañana, como Oasis Wildlife Fuerteventura o un paseo por las Dunas de Corralejo, y vuelta a la base antes de comer. Siesta, y por la tarde playa cuando el sol baja.
En Sotavento, con la marea baja, se forman zonas de agua poco profunda donde los niños juegan felices. Consulta las mareas y las condiciones del día antes de ir.
Comer bien con niños
El gran protagonista es el queso majorero, de cabra y con Denominación de Origen, que puedes probar tierno, semicurado o curado. A los niños suele gustarles el tierno. Completa la mesa con papas arrugadas con mojo, pescado fresco del día, gofio y carne de cabrito para los adultos.
Si te alojas en un apartamento, compra producto local y resuelve las cenas con algo sencillo. Para conocer cómo se vivía antes en la isla, el Ecomuseo de La Alcogida es una visita tranquila y muy didáctica.
Pequeños hábitos que marcan la diferencia
En una isla de playas tan largas, la logística de la playa lo es todo. Llevo sombrilla o una pequeña tienda de sol que aguante bien el viento, una nevera con agua y fruta, y ropa de repuesto para los niños. Así no hay que volver al alojamiento a media tarde y la playa se convierte en un lugar de descanso, no de carreras.
También elijo una sola base para todo el viaje y dejo algún día completamente libre, sin coche. Con mi pareja nos turnamos: mientras uno juega con los niños en la orilla, el otro lee, se baña con calma o simplemente mira el mar. Ese rato de silencio es el que más echo de menos cuando vuelvo a casa.
Por último, cenamos pronto y sencillo. El aire y el sol de Fuerteventura cansan mucho a los niños, y adelantar la cena nos regala a los adultos una noche tranquila en la terraza.
Un plan para mamá

Para mí no hay nada como ver el atardecer en El Cotillo, en el noroeste, con el sol cayendo sobre el Atlántico. Otro plan precioso es subir al Mirador Morro Velosa, cerca de Betancuria, desde donde se contempla el interior de la isla. Consulta horarios y condiciones antes de ir.
Y si tu hotel tiene spa, reserva un rato para ti y turnaos con tu pareja: descansar por turnos también es organizarse bien.
Consejos de Lucía
El viento de Fuerteventura refresca tanto que te olvidas del sol, y es entonces cuando más quema. Protección alta, gorra, sombra, cortavientos para la playa y agua abundante para toda la familia, también para ti. Respeta las banderas y la señalización de las playas. Si estás embarazada, consulta con tu médico y con tu aerolínea antes de viajar.
Recuerda: mamá también viaja, y también merece disfrutar. Hasta la próxima aventura.

