Gran Canaria con perro: playas caninas y consejos para viajar a cuatro patas

Soy Bruno y en mi familia viajamos todos. Te cuento dónde puedo bañarme en Gran Canaria y qué conviene preparar para que el viaje sea cómodo para todos.

Bruno, mascota y guía oficial pet-friendly de Mundo Traveler

Soy Bruno, y en mi familia viajamos todos. Gran Canaria es una isla estupenda para ir con perro, pero tiene sus normas, y conviene conocerlas antes de llegar con la toalla y la pelota. Te cuento dónde podemos bañarnos los que viajamos a cuatro patas, qué hay que llevar y cómo organizar el día para que lo disfrutemos todos.

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Yo también soy parte de la familia. Pero en la playa, primero las normas… y luego, ¡la pelota!

Las playas donde sí podemos entrar

En la mayoría de las playas de Gran Canaria los perros no pueden entrar, y cada ayuntamiento tiene su propia ordenanza. Por eso es importante ir a las playas habilitadas para nosotros. Las más conocidas son tres. La playa de Bocabarranco, en Telde, junto a Jinámar, es amplia y tiene aparcamiento, pero no tiene vigilancia y el mar puede traer corriente; además, hay que caminar por los accesos marcados y no pisar la vegetación protegida de la trasplaya. En Agüimes, cerca de Arinaga, están las otras dos: Los Cuervitos, una cala de piedra muy tranquila y apartada, y Los Tres Peos, de arena negra y con aparcamiento cerca, que para muchos es la más cómoda para pasar el día. Ninguna tiene servicios, así que hay que llevarlo todo.

Las normas que hay que cumplir

En las playas caninas tenemos que estar identificados con microchip, vacunados y desparasitados, y siempre acompañados por un adulto responsable. Nuestros humanos deben recoger lo que dejemos, y es buena idea llevar la cartilla o el pasaporte de mascota por si alguien lo pide. Las normas pueden cambiar de un año a otro y de un municipio a otro, así que antes de ir conviene confirmarlas en la web del ayuntamiento correspondiente.

Calor, agua y patas: lo que me importa a mí

El sol del sur de la isla calienta mucho la arena y el asfalto, y nosotros andamos descalzos. Mejor salir temprano o a última hora de la tarde, llevar agua fresca y un bebedero plegable, y buscar sombra en cuanto se pueda. Después del baño en el mar, un enjuague con agua dulce me quita la sal y la arena del pelo. En el coche, nunca me dejéis solo, ni siquiera un momento: dentro se alcanzan temperaturas peligrosas muy rápido.

Montaña, pueblos y espacios naturales

En la cumbre y en los espacios naturales protegidos lo normal es que tengamos que ir con correa, y en algunos lugares hay restricciones o sistemas de reserva, como en el Roque Nublo, donde entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde la visita se reserva antes en la web del Cabildo. Los pueblos del interior, como Teror o Tejeda, son muy agradables para pasear con perro por la mañana, cuando todavía no aprieta el calor. Si vais a comer fuera, preguntad antes si admiten mascotas en la terraza.

Antes de reservar

Si llegáis en barco desde otra isla, las navieras tienen plazas limitadas para mascotas y sus propias condiciones, así que hay que reservarlas con el billete. Con los alojamientos pasa lo mismo: pregunta siempre si admiten perros, si hay límite de peso y si cobran un suplemento. Yo explico y comento, pero no sustituyo a la normativa: los requisitos sanitarios, las normas de las playas y las condiciones de transporte cambian, y hay que comprobarlos siempre en las fuentes oficiales. Hay más consejos en mi página de Guía oficial pet-friendly.

¡Nos vemos en la playa… en la nuestra!

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