Soy Mapi, la tortuga viajera, y Lanzarote es una isla que siempre me sorprende: volcanes negros, casas blancas y un mar turquesa que parece pintado. Es bastante llana y las distancias son cortas, así que con un bebé se viaja muy cómodo. Eso sí, sopla el viento a menudo, y saber dónde está el agua más tranquila lo cambia todo. Te cuento mis playas.

Mapi te cuenta
Despacito se llega más lejos. Y en la playa, despacito y temprano, mucho mejor.
Playa Blanca: Flamingo y Playa Dorada

En el sur, en Playa Blanca, la playa Flamingo está protegida por espigones que calman el agua, y la arena es clara y cómoda para sentarse con el bebé. Muy cerca, Playa Dorada también es tranquila y tiene servicios alrededor. Entre una y otra corre un paseo marítimo llano que llega hasta la Marina Rubicón, perfecto para la vuelta de la siesta con el carrito.
Puerto del Carmen y Costa Teguise

Puerto del Carmen tiene una playa larga, Playa Grande, con un paseo marítimo de varios kilómetros junto al mar, terrazas y sombra. Más al este, Los Pocillos es amplia y más tranquila. En Costa Teguise, donde suele soplar más el viento, la playa del Jablillo es pequeña y resguardada, casi como una piscina natural, ideal para que el peque chapotee sin olas.
Papagayo, solo si el día acompaña
Las calas de Papagayo, dentro del Monumento Natural de Los Ajaches, son de las más bonitas de Canarias. Se llega por una pista de tierra y hay que pagar un acceso por vehículo si no eres residente, y abajo no hay casi servicios ni sombra. Con un bebé, yo iría temprano, con sombrilla, agua de sobra y solo si no sopla mucho el viento.
Mis consejos de tortuga
En Lanzarote el sol engaña, porque el viento refresca pero quema igual: gorro, camiseta de agua y protección alta siempre. Una tienda de playa que corte el viento es muy útil. Y elegid una base con paseo cerca del mar: con un bebé, poder bajar a pie a la playa vale oro. Tenéis un plan ya preparado en Lanzarote con bebés: 4 días a ritmo tranquilo.
Nos vemos en la orilla, despacito y con buena sombra.

