Soy Bruno, y en mi familia viajamos todos. Lanzarote es una isla estupenda para ir con perro: es tranquila, tiene paseos junto al mar y varias zonas de playa donde podemos bañarnos. Eso sí, cada una tiene sus normas y sus horarios, y conviene conocerlos antes de llegar con la toalla y la pelota.

Bruno te cuenta
Yo también soy parte de la familia. Pero en la playa, primero las normas… y luego, ¡la pelota!
Las playas donde podemos bañarnos
En Playa Honda, en San Bartolomé, junto al aeropuerto, la playa de Guacimeta tiene un tramo habilitado para perros, de arena, que según la información publicada no tiene limitación de horario, aunque hay que mantenernos controlados y con correa cuando no estemos en el agua. En Yaiza, cerca de Playa Blanca, la playa de Las Coloradas reserva una parte para nosotros, pero solo a primera hora de la mañana y a última de la tarde, así que toca madrugar o ir con el atardecer. Y en Costa Teguise, el ayuntamiento aprobó en 2025 una zona para perros en la playa Bastián; antes de ir, comprobad que ya está señalizada y en funcionamiento.
Las normas que hay que cumplir
En las zonas para perros tenemos que llevar microchip y las vacunas al día, y hay que entrar y salir con correa, recoger lo que dejemos y no perdernos de vista. Fuera de estas zonas, la mayoría de las playas no nos permiten entrar, y las ordenanzas cambian de un municipio a otro y de un año a otro, así que antes de ir conviene confirmarlo en la web del ayuntamiento.
Viento, sol y espacios protegidos
En Lanzarote casi siempre sopla el viento, y eso engaña: la arena y el asfalto se calientan igual. Mejor salir temprano o a última hora, con agua fresca y un bebedero plegable, y nunca dejarme solo dentro del coche. En los espacios naturales hay que ir con correa, y en el Parque Nacional de Timanfaya la visita se hace en autobús y por rutas controladas, así que informaos antes de las normas para mascotas.
Antes de reservar
Si llegáis en barco desde otra isla, las navieras tienen plazas limitadas para mascotas y hay que reservarlas con el billete. En los alojamientos, pregunta siempre si admiten perros, si hay límite de peso y si cobran suplemento. Yo explico y comento, pero no sustituyo a la normativa: los requisitos y las normas de las playas cambian, y hay que comprobarlos siempre en las fuentes oficiales.
¡Nos vemos en la playa… en la nuestra!

