Soy Manuel, el Abuelo Traveler, y a Fuerteventura mucha gente viene solo por las playas. Es una pena, porque tierra adentro esconde la historia más antigua de la conquista de Canarias, pueblos blancos entre montañas peladas y molinos que durante siglos molieron el gofio de la isla. Estos son los rincones que recorrería con los nietos.

Manuel te cuenta
Un pueblo no se visita, se escucha. Siéntate en la plaza diez minutos y verás cómo te cuenta su historia.
Betancuria, la primera capital

Betancuria se fundó a comienzos del siglo XV, en los primeros años de la conquista, y fue durante siglos la capital de la isla. Está escondida en un valle entre montañas, precisamente para protegerse de los ataques piratas. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y la iglesia de Santa María se recorren en un paseo corto y tranquilo. Desde los miradores de la carretera, las vistas de las montañas son espectaculares.
Pájara y la tierra de los molinos

En Pájara, la iglesia de Nuestra Señora de Regla tiene una portada de piedra tallada con motivos que recuerdan al arte de México, algo muy curioso en Canarias. En el centro de la isla, en Antigua y sus alrededores, veréis molinos de viento por todas partes: en Tiscamanita hay un centro de interpretación dedicado a ellos, donde los nietos pueden entender cómo se hacía el gofio.
Una aldea de antes: el Ecomuseo de La Alcogida

En Tefía, el Ecomuseo de La Alcogida reúne varias casas tradicionales restauradas, con sus corrales, hornos y herramientas, y artesanos que muestran oficios de siempre. Es una forma muy sencilla de enseñar a los pequeños cómo se vivía en la isla hace no tanto tiempo, cuando el agua era un tesoro.
El Cotillo, pueblo marinero

En el noroeste, El Cotillo es un pueblo de pescadores con un pequeño puerto, restaurantes de pescado y el castillo del Tostón, una torre de defensa frente al mar. Al norte del pueblo hay unas lagunas de arena blanca y agua tranquila, muy agradables con niños cuando el mar está en calma, y al sur, playas abiertas donde rompen las olas. Al atardecer es de los mejores sitios de la isla para ver caer el sol.
Consejos del abuelo
Fuerteventura es alargada y las distancias entre el norte y el sur son largas: mejor dedicar un día al centro y otro al norte, sin prisas. En el interior hay poca sombra y el sol pega fuerte, así que agua, gorra y paradas frecuentes. Tenéis más ideas para organizar el viaje en Fuerteventura en 5 días en familia.
Nos vemos en la plaza del pueblo, que es donde empiezan las mejores historias.

