Soy Manuel, el Abuelo Traveler, y Lanzarote tiene algo que no he visto en ninguna otra isla: aquí la gente aprendió a vivir sobre la lava, y un artista, César Manrique, se empeñó en que se construyera sin estropear el paisaje. Por eso las casas son blancas y bajas, con puertas verdes o azules, y los pueblos parecen dibujados. Estos son los que recorrería con los nietos.

Manuel te cuenta
Un pueblo no se visita, se escucha. Siéntate en la plaza diez minutos y verás cómo te cuenta su historia.
Teguise, la antigua capital

Durante siglos, Teguise fue la capital de Lanzarote, y se nota en sus calles empedradas, sus casonas y su plaza con la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. Los domingos por la mañana se llena con un mercadillo enorme, muy animado; si preferís calma, id cualquier otro día y tendréis el pueblo casi para vosotros. Encima, en el volcán de Guanapay, se asoma el castillo de Santa Bárbara.
Haría, el valle de las mil palmeras
En el norte, Haría está en un valle verde lleno de palmeras, algo que sorprende en una isla tan seca. Es un pueblo tranquilo, perfecto para pasear despacio, y allí está la casa donde vivió sus últimos años César Manrique, que hoy se puede visitar. Muy cerca, el Mirador del Río, otra obra suya, se asoma a La Graciosa desde lo alto del risco.
Yaiza y las viñas de La Geria

Yaiza, en el sur, es uno de los pueblos más cuidados de la isla, blanco y lleno de flores, a las puertas de Timanfaya. Desde allí, la carretera de La Geria atraviesa un paisaje único: viñas plantadas en hoyos excavados en la ceniza volcánica y protegidas del viento por pequeños muros de piedra en forma de media luna. Es un ejemplo precioso de cómo los campesinos convirtieron un desastre en una forma de vida.
La Lanzarote de César Manrique
Para entender la isla, merece la pena visitar alguna de las obras de Manrique. En Arrecife, el Castillo de San José guarda un museo de arte contemporáneo y un restaurante con vistas al puerto. En el centro de la isla, la Casa-Museo del Campesino rinde homenaje a los agricultores de Lanzarote, y es un buen sitio para comer cocina tradicional.
Consejos del abuelo
Lanzarote se recorre bien en coche y las distancias son cortas, así que se pueden juntar un pueblo y una visita en la misma mañana. Casi siempre sopla el viento, incluso en verano: una chaqueta ligera nunca sobra. Tenéis más ideas para organizar el viaje en Lanzarote en 5 días en familia.
Nos vemos en la plaza del pueblo, que es donde empiezan las mejores historias.

