Lejos de su fama nocturna, Ibiza es una isla muy familiar: calas de agua cristalina, pueblos blancos en el interior, una ciudad amurallada Patrimonio de la Humanidad y Formentera a menos de una hora en barco.
La ruta tiene base cerca de la ciudad de Ibiza o en el sur de la isla. Para moverse con libertad, lo más práctico es el coche de alquiler.
Día 1: Dalt Vila
Por la mañana, subida a Dalt Vila, la ciudad alta amurallada: los baluartes, los cañones y las vistas sobre el puerto convierten la visita en un juego de fortalezas. Arriba están la catedral y el Museo Arqueológico.
Por la tarde, bajada al barrio de la Marina y al puerto, y paseo por el paseo marítimo al caer el sol.
Día 2: ses Salines y el sur
Por la mañana, el Parque Natural de ses Salines: las salinas, con flamencos en algunas épocas del año, y la playa de ses Salines, de arena blanca.
Por la tarde, cala tranquila del suroeste, como Cala d’Hort, frente al islote de Es Vedrà, cuyo perfil fascina a los niños al atardecer.
Día 3: Formentera
Por la mañana, barco desde el puerto de Ibiza a Formentera. Allí, playa de ses Illetes, de agua turquesa y poco profunda, dentro del Parque Natural de ses Salines.
Por la tarde, paseo por Sant Francesc Xavier, la pequeña capital, antes de volver a Ibiza en barco.
Antes de salir
- Coche: alquiladlo para moverse por Ibiza; en Formentera, bicicleta o coche pequeño.
- Posidonia: las praderas de posidonia hacen el agua tan transparente: no las piséis ni fondeéis sobre ellas.
- Temporada: en julio y agosto hay mucha gente y precios altos; mayo, junio y septiembre son ideales.
- Sol: sombrilla, gorra y crema: muchas calas tienen poca sombra.
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