Kioto invita a ir despacio, y eso la convierte en una ciudad ideal para viajar con los abuelos: jardines, templos con bancos para sentarse, ceremonias del té y barrios de casas de madera. Estos días priorizan paseos cortos y taxis entre visitas.
Los taxis de Kioto son cómodos y abundantes; para trayectos cortos entre templos con varias generaciones salen a cuenta frente a los autobuses llenos.
Día 1: Pabellón Dorado y Ryoan-ji
Mañana en el Kinkaku-ji, el Pabellón Dorado reflejado en su estanque, y en el jardín seco de Ryoan-ji. Tarde de descanso.
Día 2: Kiyomizu-dera y Gion
Mañana en Kiyomizu-dera, con su gran terraza de madera; la subida por las calles Sannenzaka y Ninenzaka tiene escalones, así que podéis acercaros en taxi. Tarde en Gion y una ceremonia del té.
Día 3: Camino del Filósofo
Mañana por el Camino del Filósofo, un paseo llano junto a un canal, hasta el Ginkaku-ji. Tarde en el mercado de Nishiki.
Antes de salir
- Ritmo: un plan grande por día y pausas largas para comer: con niños funciona mejor ir despacio que intentar verlo todo
- Taxis: prácticos para grupos y para evitar cuestas
- Calzado: fácil de quitar: en muchos templos hay que descalzarse
- Seguro de viaje: contratad uno con buena cobertura médica para toda la familia
- Documentación: cada miembro de la familia, bebés incluidos, necesita su propio documento de viaje; consulta los requisitos de entrada vigentes en exteriores.gob.es
Más ideas en nuestra guía de Kioto en familia, con qué ver, qué hacer y experiencias.
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