Málaga reúne en muy poco espacio una fortaleza árabe, un teatro romano, un puerto renovado y una playa urbana a pocos minutos a pie del centro. Para una escapada de dos días con niños, apenas hace falta coger el coche.
Esta ruta parte del centro histórico. El clima es suave casi todo el año, aunque en verano conviene dejar las subidas para primera hora.
Día 1: Alcazaba, Gibralfaro y teatro romano
Por la mañana, el teatro romano, a los pies de la Alcazaba, y la propia Alcazaba, con patios, fuentes y murallas que invitan a jugar a los caballeros. Los más andarines pueden seguir hasta el castillo de Gibralfaro; con niños pequeños, mejor subir en autobús o taxi y bajar andando.
Por la tarde, paseo por la calle Larios y las plazas del centro, y visita a la Catedral, apodada la Manquita por su torre sin terminar: a los niños les encanta la historia.
Día 2: puerto y playa
Por la mañana, el Museo Picasso Málaga, en el barrio natal del pintor, o, si los niños prefieren algo más visual, el Centre Pompidou Málaga, en el famoso cubo de colores del Muelle Uno. Después, paseo por el Palmeral de las Sorpresas y el Muelle Uno.
Por la tarde, playa de la Malagueta, a un paseo del puerto, para terminar el viaje con los pies en la arena.
Antes de salir
- Calor: en verano la subida al Gibralfaro se hace dura a mediodía: hacedla temprano.
- A pie: el centro es peatonal y se recorre andando; desde el aeropuerto hay tren de cercanías.
- Playa: llevad sombrilla o buscad sombra: el sol en la Costa del Sol es intenso.
- Museos: consultad en las webs oficiales los días de entrada gratuita.
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