Mallorca es mucho más que sol y playa: tiene una capital con catedral gótica junto al mar, cuevas con lagos subterráneos, una sierra declarada Patrimonio de la Humanidad y un tren de madera que cruza montañas. Con niños, la isla da para muchas vacaciones.
Esta ruta tiene base en Palma o en sus alrededores. Para el segundo día conviene coche; el tercero puede hacerse en transporte público.
Día 1: Palma
Por la mañana, la Catedral de Mallorca, la Seo, y el Palacio de la Almudaina, junto al Parc de la Mar y su gran estanque. Paseo después por las calles del casco antiguo.
Por la tarde, subid al castillo de Bellver, una fortaleza circular única en España, rodeada de pinar y con vistas a toda la bahía de Palma.
Día 2: Cuevas del Drach y la costa este
Por la mañana, las Cuevas del Drach, en Porto Cristo: un recorrido por galerías llenas de estalactitas que termina junto al lago Martel, con un breve concierto de música clásica. Reservad la entrada con antelación en verano.
Por la tarde, baño en una de las calas de la costa este, como Cala Mondragó, dentro de un parque natural, con agua tranquila y poco profunda.
Día 3: Sóller en tren
Por la mañana, el tren de Sóller desde Palma, con vagones de madera de principios del siglo XX, atraviesa la sierra de Tramuntana entre túneles y huertos de naranjos.
Por la tarde, en Sóller, el tranvía lleva hasta el Port de Sóller, una bahía casi cerrada donde los niños pueden bañarse y ver los barcos.
Antes de salir
- Coche: para recorrer la isla a vuestro aire, alquilad coche y pedid las sillas infantiles al reservarlo.
- Temporada: en julio y agosto hay mucha gente: madrugad para llegar a las calas.
- Sol: gorra, crema y agua en todas las salidas; muchas calas tienen poca sombra.
- Calzado: escarpines para las calas con roca.
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