Roma es un museo al aire libre donde los niños pueden pisar el mismo suelo que los gladiadores y los emperadores. Con un buen plan, la ciudad eterna es también una ciudad muy divertida para ellos.
La ruta tiene base en el centro histórico. Reservad con antelación el Coliseo y los Museos Vaticanos, que tienen aforo y colas muy largas.
Día 1: la Roma antigua
Por la mañana, el Coliseo y, con la misma entrada, el Foro Romano y el Palatino, donde vivían los emperadores.
Por la tarde, plaza del Campidoglio y Boca de la Verdad, para que los niños se atrevan a meter la mano.
Día 2: fuentes y plazas
Por la mañana, el Panteón y su gran cúpula abierta al cielo, y la plaza Navona, con la fuente de los Cuatro Ríos.
Por la tarde, la Fontana di Trevi, para lanzar una moneda de espaldas, y la escalinata de la plaza de España.
Día 3: Vaticano y Villa Borghese
Por la mañana, la plaza y la basílica de San Pedro; con niños mayores, los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina con la entrada reservada.
Por la tarde, Villa Borghese: alquiler de barcas en el lago, bicis familiares y el mirador del Pincio.
Antes de salir
- Reservas: Coliseo y Museos Vaticanos, siempre con entrada reservada.
- Fuentes: las nasoni, fuentes públicas de agua potable, son un alivio en verano.
- Calzado: los adoquines cansan: zapatillas cómodas.
- Vestimenta: para San Pedro, hombros y rodillas cubiertos.
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