Sídney es una ciudad hecha para vivir al aire libre: una bahía surcada por ferris, playas dentro de la ciudad, parques enormes y animales que los niños solo conocen por los documentales. Cuatro días bastan para lo esencial.
Alojaos cerca de Circular Quay o de Darling Harbour: desde allí salen los ferris y se llega a pie a los grandes museos.
Día 1: Ópera y The Rocks
Mañana de paseo por la Ópera y el Real Jardín Botánico, con césped para correr. Tarde en The Rocks y vista del Harbour Bridge.
Día 2: zoo Taronga
Ferri al zoo Taronga, con koalas, canguros y ornitorrincos. Tarde en Darling Harbour, con el SEA LIFE Sydney Aquarium y zonas de juego.
Día 3: Bondi y Bronte
Mañana de playa en Bondi. Paseo costero hasta Bronte, con su piscina natural.
Día 4: Manly
Ferri a Manly, playa y snorkel tranquilo en Shelly Beach.
Antes de salir
- Sol: el sol australiano es muy intenso: crema de factor alto, gorra con protección de nuca y camisetas de agua
- Playas: bañaos siempre entre las banderas rojas y amarillas, que marcan la zona vigilada por socorristas
- Documentación: cada miembro de la familia, bebés incluidos, necesita su propio documento de viaje; consulta los requisitos de entrada vigentes en exteriores.gob.es
- Transporte: la tarjeta Opal o el pago sin contacto sirven para ferris, trenes y autobuses
Más ideas en nuestra guía de Sídney en familia, con qué ver, qué hacer y experiencias.
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