Tokio tiene una energía que a los niños les engancha desde el primer día: luces, trenes, templos entre rascacielos y museos donde todo se toca. Cuatro días permiten conocer sus barrios más característicos a un ritmo razonable.
Shinjuku es buena base: tiene la estación más conectada de la ciudad y el parque Shinjuku Gyoen para correr al aire libre.
Día 1: Shinjuku
Mañana en el jardín Shinjuku Gyoen, ideal para estirar las piernas tras el vuelo. Tarde en el mirador gratuito del edificio del Gobierno Metropolitano, desde el que con cielo limpio se ve el Fuji.
Día 2: Asakusa
Mañana en Senso-ji y la calle Nakamise. Tarde en la Tokyo Skytree o en el acuario Sumida, a sus pies.
Día 3: Harajuku y Shibuya
Mañana en el santuario Meiji y paseo por Harajuku. Tarde en el cruce de Shibuya y la estatua de Hachiko, el perro fiel que conocen muchos niños.
Día 4: Odaiba
Mañana en el Miraikan y el Gundam de Odaiba. Tarde en teamLab Planets o en la playa artificial de Odaiba al atardecer, con el Rainbow Bridge iluminado.
Antes de salir
- Metro: tarjeta Suica o Pasmo para todos los transportes
- Reservas: las entradas a los lugares más visitados conviene reservarlas con antelación, sobre todo en vacaciones escolares
- Cansancio: las distancias en las estaciones son largas: contad con más tiempo del que marca el mapa
- Documentación: cada miembro de la familia, bebés incluidos, necesita su propio documento de viaje; consulta los requisitos de entrada vigentes en exteriores.gob.es
Más ideas en nuestra guía de Tokio en familia, con qué ver, qué hacer y experiencias.
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