Toledo, la ciudad de las tres culturas, es un laberinto de calles en lo alto de un cerro rodeado por el Tajo. Para los niños, es la ciudad de los caballeros, de las espadas y de los castillos, y descubrirla por sus cuestas es toda una aventura.
La ruta tiene base en el casco histórico. Hay escaleras mecánicas desde la zona de Recaredo y desde el aparcamiento de Safont que evitan las subidas más duras.
Día 1: Catedral y Alcázar
Por la mañana, la Catedral Primada, con su enorme custodia y el transparente barroco que sorprende por la luz. Después, paseo por la plaza de Zocodover.
Por la tarde, el Alcázar, sede del Museo del Ejército, con armaduras, soldaditos de plomo y maquetas que encantan a los niños.
Día 2: judería, puentes y miradores
Por la mañana, recorrido por la judería: la sinagoga de Santa María la Blanca, con sus arcos de herradura, y la del Tránsito, sede del Museo Sefardí. Bajad hasta el puente de San Martín, medieval y peatonal.
Por la tarde, en coche o en el tren turístico, subid al mirador del Valle, al otro lado del Tajo, para ver la mejor panorámica de Toledo al atardecer.
Antes de salir
- Cuestas: el casco antiguo tiene pendientes fuertes: usad las escaleras mecánicas y calzado cómodo.
- Calor: en verano, madrugad y aprovechad los interiores en las horas centrales.
- Tren: desde Madrid, el AVE llega en poco más de media hora: Toledo es una escapada muy fácil.
- Pulsera turística: hay entradas conjuntas para varios monumentos; consultad las opciones antes de ir.
Más ideas en nuestra guía de Toledo en familia.
Guardad cada destino en vuestro Mundo Traveler Passport: sellos, recuerdos y logros de la familia →

